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Sevilla, a |

Del siglo XIX al presente

virgenestrella 1898Se tiene constancia de que a principios del siglo XIX ya se encontraba integrado en la Hermandad el gremio de Alfareros, a pesar de la ley prohibitiva de todo carácter gremial en las Hermandades a partir de 1783.

La forzada ocupación de los conventos sevillanos en 1809 por las tropas francesas, allanando con pleno vandalismo también el Convento de la Victoria con la expulsión de sus moradores, dio un golpe mortal a nuestra cofradía que conoció la destrucción parcial y lenta del famoso monasterio y aún dentro de la iglesia, la ruina de su propia capilla de la que anteriormente se ha hecho mención. Por ello, la cofradía hubo de trasladar sus imágenes a otra capilla de la misma iglesia en lo poco que quedaba en pie.

La reducción del convento y el periodo liberal hicieron que nuestra Hermandad llegara casi a la extinción hasta 1835, en que obligada por la exclaustración ordenada por la desamortización de Mendizábal, hubo de trasladarse al Convento de San Jacinto, exclaustrado y abandonado por la Orden Dominica ese mismo año. Las imágenes fueron situadas en los altares del crucero.

De todo este periodo sólo hay constancia de la solemnísima fiesta celebrada el 19 de julio de 1818 en honor de las Santas Justa y Rufina en el templo de Santa Ana, en cuya tarde salieron procesionalmente, vestidas a la romana, en muy adornadas andas y acompañando a Su Divina Majestad que iba en su custodia.

Finalizada la guerra civil entre carlistas y cristinos, que había asolado España desde 1833, existen propósitos de reanudar las actividades de la Hermandad propugnadas por los afanosos alfareros entre 1839 y 1840, pero un pleito sobre la pintura y dorado del paso neutralizó todos los esfuerzos.

Otra nueva tentativa fue auspiciada en 1851 por el celoso exclaustrado capuchino Padre Miguel Mijares, cura de la Real Parroquia de Santa Ana. Un domingo de septiembre de 1859 se iniciaron los cultos con función y solemne procesión con las patronas alfareras, e igualmente lucido quinario en honor del Santo Cristo de las Penas.

Un nuevo vendaval devastador, a causa de la revolución de 1868, el destronamiento de Isabel II, el reinado de Amadeo I y la instauración de la Primera República, obligaron a otros veinte años de inactividad.

Restaurado y reparado el templo de San Jacinto y abierto de nuevo al culto el 2 de junio de 1878, se logra resurgir la antigua devoción a nuestros titulares y así, el 28 de noviembre de 1880 se lleva a efecto una solemne función. La Hermandad, que no contaba más que con las imágenes después de haber perdido todo su patrimonio, se dedicó a preparar todos los útiles efectivos procesionales. El Miércoles Santo de 1891, merced a la iniciativa de varios jóvenes bajo la dirección del virtuoso sacerdote y capellán de San Jacinto, Padre Eusebio Ortega, realizó estación de penitencia, estrenando pasos, ropas e insignias bordadas en oro.

Se procedió a la redacción de nuevas reglas, copiadas y reformadas de las de 1674, extraviadas en ocho de sus capítulos, cuyas constituciones fueron aprobadas el 21 de febrero de 1891 por el arzobispo de Sevilla, Don Benedicto Sanz y Forés, e inscritas en el registro de asociaciones del Gobierno Civil, en virtud del Real decreto de 19 de septiembre de 1902, en 10 de junio de ese año, al folio 154 del libro 3º de dicho Registro.

Desde aquella época de 1891, la cofradía continuó realizando su estación de penitencia desde el Convento de San Jacinto en la tarde del Domingo de Ramos, siendo la única que la efectuara en 1932, el Jueves Santo, sufriendo varios atentados en su recorrido.

En 1960 conmemoró la hermandad el IV Centenario de su fundación con solemnes cultos y procesión por el barrio de María Santísima de la Estrella bajo palio.

El 17 de octubre de 1962 la Hermandad adquirió el inmueble sito en San Jacinto 63, hoy 41, para labrar en su solar casa de hermandad, la cual fue bendecida el 22 de septiembre de 1963 por el Cardenal Bueno Monreal, fecha en la que también se constituía oficialmente su Bolsa de Caridad.

El 10 de octubre de 1966, el Convento de San Jacinto es erigido en parroquia. La hermandad, por acuerdo de Cabildo Extraordinario en junio de 1966, solicitó constituirse en sacramental de la nueva parroquia, lo que se concedió por decreto del Arzobispado de aquella fecha, organizando la procesión con Su Divina Majestad para enfermos e impedidos de la feligresía durante varios años y cuidando el Monumento de los Oficios de Jueves y Viernes Santo.

A solicitud de la Hermandad, que acuerda en Cabildo transformar en Capilla su casa de hermandad, un decreto de 25 de junio de 1973, dado por el Cardenal Bueno Monreal, autorizó la adaptación del inmueble en oratorio semipúblico y erigiéndolo en sede canónica de la Corporación.

Bendecida la nueva Capilla en Sábado de Pasión de 1976, ese Domingo de Ramos, 11 de abril, salió del Convento de San Jacinto para, tras realizar la Estación de Penitencia, entrar en su nueva sede.

En junio de 1982, la hermandad adquiere unos de los inmuebles colindantes para ampliación de su sede e instalaciones.

En 1986 se redactaron nuevas reglas de acuerdo con las disposiciones de la Autoridad Eclesiástica, que se sometió a la aprobación del Cabildo General Extraordinario el día 20 de junio y al superior refrendo del Vicario General del Arzobispado de Sevilla.

Entre junio de 1988 y la Cuaresma del año siguiente, la hermandad procedió a la reforma y ampliación tanto de la capilla como de su casa. Durante este tiempo las imágenes estuvieron ubicadas en la Capilla Sacramental de la Parroquia de Santa Ana.

Durante las labores de restauración a las que fue sometida la imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas en 1996, se encontró en su interior un documento que acreditaba la hechura de la imagen como obra de José de Arce. En el año 2005 se celebra por ende la singular efemérides del 350 aniversario de la venerada Imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas. Fecha importantísima que se reseña con letras de oro en la historia de la Hermandad fue la del 31 de octubre de 1999, en la que el Arzobispo de Sevilla, Monseñor Fray Carlos Amigo Vallejo, coronó canónicamente a la imagen de María Santísima de la Estrella en Solemne Pontifical celebrado en la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla.

Pontificia, Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Penas, María Santísima de la Estrella, Triunfo del Santo Lignum Crucis, San Francisco de Paula y Santas Justa y Rufina.

 

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